Tortuga carey

Tortuga carey (español)

Hawksbill turtle (inglés)

Nombre científico: Eretmochelys imbricata

Estatus de conservación:

  • UICN (última actualización en 2008): En Peligro Crítico
  • Estado español. Se encuentra incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial
  • Comunidad Autónoma de Canarias. Catálogo Canario de Especies Protegidas: Protección Especial.

Características morfológicas

Su cabeza es muy estrecha con dos pares de escamas prefrontales. Tiene un pico o ranfoteca muy particular: alargado y estrecho, con bordes lisos y muy afilados, la mandíbula superior sobresale notablemente hacia delante. El caparazón, de forma ovalada, presenta 5 escudos dorsales, 4 pares de escudos costales y más de 10 pares de escudos marginales. Es una característica exclusiva de esta especie la colocación de los escudos de forma imbricada, es decir, que se sobreponen. La coloración varía entre tonos amarillos y marrones que forman dibujos lineales en cada escudo. Son tortugas de tamaño medio. Los adultos miden de longitud recta de caparazón entre 60 y 90 cm y alcanzan un peso de hasta 80 kg.

Hábitat y dieta

Las neonatos de tortuga carey, una vez entran en contacto con el mar, se alejan de las playas de nacimiento nadando hacia zonas pelágicas. Normalmente, se encuentran asociados a masas flotantes de sargazos u otros objetos, que les proporcionan protección y alimento. Esta etapa epipelágica, en la que la dieta se compone de algas y otros organismos (como los tunicados) habituales del entorno, se alarga varios años, hasta que los juveniles alcanzan un tamaño aproximado de unos 20 cm de caparazón. Posteriormente, los individuos por lo general, migran hacia zonas neríticas, aunque existen registros de juveniles pelágicos. El cambio de hábitat lleva asociado un cambio de dieta, que en esta etapa se compone de especies bentónicas, entre las que destacan los corales, las esponjas, las algas y los cirrípedos. Este tipo de alimentación se mantiene en los adultos. Cuando los individuos están próximos a alcanzar la madurez sexual, tornan a sus zonas de nacimiento para reproducirse. Suelen anidar en playas estrechas de islas o playas continentales protegidas por arrecifes de coral.

La tortuga carey no es una especie frecuente en aguas del archipiélago canario, aunque existen algunos registros de juveniles.

Amenazas

La captura de ejemplares de tortuga carey para el comercio de carne, huevos y caparazón representa una de las principales amenazas a las que se ha visto sometida esta especie durante muchos años. La venta de caparazón como elemento decorativo y para la elaboración de productos artesanales (gafas, peines, pulseras, pendientes, anillos, etc.), es una práctica ilegal desde el año 1993, sin embargo, sigue existiendo un mercado negro. Esta actividad sumada a otras amenazas comunes para todas las tortugas marinas (contaminación, captura accidental, destrucción del hábitat y colisiones con embarcaciones) han sometido sus poblaciones a un importante declive.